Piensa bien, vota bien.

A nivel nacional, otra vez el voto del descontento, del antisistema, del rechazo a los partidos políticos tradicionales. Otra vez el suicidio masivo electoral y la apuesta peligrosa de una mayoría cívicamente irresponsable por una opción imprevisible. Otra vez el elector buscando el outsider, improvisando el bueno por conocer, bajo la sombra de recientes equivocaciones. Otra vez apareciendo la izquierda como opción mayoritaria y el elector como ingenuo reincidente, olvidando la gestión pro status quo de un derechizado Ollanta Humala presidente, que mandó al carajo las promesas programáticas de un Ollanta Humala candidato. Y otra vez escogiendo entre el cáncer, el sida, el salto al vacío y el miedo a votar.

Le cuesta aceptar al elector que el voto del descontento, del antisistema y de rechazo a los partidos tradicionales no es el camino correcto. Quienes ahora están tomando la posta de la opción del gran cambio y transformación social que encandiló al electorado en el 2011, ahora intentan reciclarse y deslindar de Ollanta Humala, luego de la gran decepción electoral que significó su gobierno de promesas incumplidas. Y están allí, como peligrosa opción de riesgo.

Trasladada a la región Ancash, nuestra tragedia electoral se agudiza. Ni la derecha ni la izquierda, ni el cáncer ni el sida, ni el salto al vacío ni el malo conocido. La opción mayoritaria del elector es la total indiferencia.

Bajo esa lectura, a muy pocos les interesa el proyecto especial CHINECAS, la modernización de nuestras infraestructuras portuarias, la construcción de nuevas vías de transporte de conexión intermodal, o la creación de  nuevas alternativas productivas que rompan nuestra dependencia de la actividad minera. A nadie parece preocuparle la deficiente atención social del Estado, la inseguridad ciudadana, o la corrupción instalada en la Policía Nacional del Perú, en el Ministerio Público y en el Poder Judicial.

El resultado de las últimas elecciones regionales y municipales y el destino final de quienes fueron elegidos, unos presos en un penal y otros prófugos de la justicia, han dejado conmocionado al elector y con pánico a votar. Ya no cree en nadie ni quiere creer tampoco. Sin ánimo para escuchar las volátiles propuestas de improvisados candidatos al Congreso de la República, le da lo mismo que fulano o mengano resulte ganador y los represente en el parlamento nacional, a la luz de la desastrosa gestión de sus actuales congresistas.

Esta última semana que queda para decidir el voto, es de necesaria reflexión para el elector, para que participe activamente con su voto responsable y no caiga en garras del voto del descontento. El país ya no está para ensayos de 5 años más. (TEXTOS: César Córdova Ponce)

UD. que opina?

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